En la práctica biomédica, uno de los errores más comunes es asumir que un ventilador mecánico está operando correctamente solo porque no presenta alarmas o fallas visibles. Sin embargo, la experiencia en mantenimiento hospitalario demuestra que un equipo puede funcionar y, aun así, estar fuera de especificación en parámetros críticos como volumen tidal, presión o flujo real entregado al paciente.




